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Gaspar do Amaral

Ingeniería · Agua · Opinión

Cuando la lluvia le falta a la red

Agua e hidroelectricidad en 214 países, con la misma regla

Gaspar do Amaral · 11 de octubre de 2026

Traducción del original en portugués. Esta versión se emitió el 27 de octubre de 2026.

Junio de 2022. En un centro de despacho, la pantalla de los embalses muestra lo que el calendario ya anunciaba: el índice de producibilidad hidroeléctrica del mes se queda en 0,24 —una cuarta parte de lo que el parque produciría en un junio normal, el valor más bajo para ese mes desde 1971—. En el primer semestre, el gas natural cubre el 31 % del consumo y la importación el 21 %, ambos máximos semestrales. Al otro lado de la frontera, la producción hidráulica española cerrará el año con un 39,7 % menos; en la Unión Europea, con un 19 % menos. En Francia, ese mismo verano, los embalses están en mínimos históricos y la temperatura de los ríos obliga a reducir la potencia de centrales nucleares.

Nadie, en esa sala, necesita que le expliquen qué es una sequía. Necesita saber otra cosa: cuánta electricidad del país depende de que llueva, cuánta falta en el peor año y qué tiene la red para cubrirla. Es una pregunta sencilla, y ninguno de los indicadores que se suelen citar la responde.

El agua es el único combustible que no se encarga: llega o no llega. Y entra en el sistema eléctrico de dos maneras que rara vez se miden juntas. Por la turbina, como energía y como almacenamiento. Y por la torre de refrigeración, la desaladora y la estación de bombeo, como recurso que la electricidad consume y que consume electricidad.

Este artículo aplica a ese doble papel la misma regla (a mesma régua) que utilicé para los sistemas eléctricos: un panel de 214 países y territorios, construido con fuentes abiertas, organizado por escalas temporales y sin nota agregada. Primero, el sistema hídrico mundial en cifras. Después, los relojes del agua: las horas, el año, las décadas, la disponibilidad, el servicio y el nexo. Por último, Portugal con la misma regla.

En lenguaje sencillo: Una presa es a la vez una central, una batería y un depósito de agua. En un año de lluvias, las tres funciones conviven. En un año seco, compiten, y es en ese año cuando se ve si el sistema se midió bien.

I. Más energía que nunca, menos peso que nunca

A finales de 2025, el mundo tenía 1.469 GW de potencia hidroeléctrica, de los cuales 201 GW de bombeo, según el World Hydropower Outlook 2026 de la International Hydropower Association (IHA). En 2025 entraron en servicio 28 GW, de los cuales 11,7 GW de bombeo, un récord. La producción también batió récords: 4.495 TWh para la IHA, 4.437 TWh para Ember. Pero la cuota de la hidroelectricidad en la producción eléctrica mundial cayó al 14 %, el valor más bajo del que hay registro; en 2020 era del 17 %.

No hay contradicción. La demanda y la producción eólica y solar crecen más deprisa que la hidráulica, y la nueva potencia hidráulica es cada vez más bombeo, que desplaza energía en lugar de producirla. De la cartera mundial de proyectos, 1.127 GW, más de la mitad es bombeo. El valor sistémico de la hidráulica se está desplazando de la energía hacia el almacenamiento y la potencia.

Tabla 1 — El sistema hídrico mundial en cifras. Tabla original, en portugués. Fuentes: véanse las referencias B y C. La diferencia entre los dos valores de producción es de perímetro y de método (1,3 %). © Aprecisa.com
Tabla 1 — El sistema hídrico mundial en cifras. Tabla original, en portugués. Fuentes: véanse las referencias B y C. La diferencia entre los dos valores de producción es de perímetro y de método (1,3 %). © Aprecisa.com

La Tabla 1 reúne los valores de referencia. Dos de ellos separan órdenes de magnitud que el debate público confunde. Los embalses del mundo guardan unos 1.500 TWh por ciclo completo de llenado: es almacenamiento estacional y plurianual, a escala del TWh. El bombeo y las baterías son almacenamiento diario y semanal, a escala del GWh. No se sustituyen, y no se miden con la misma columna.

La diferencia del 1,3 % entre los dos valores de producción también tiene su lección. Es una diferencia de perímetro y de método entre dos fuentes serias. En una tabla comparativa, basta mezclarlas para crear entre dos países una diferencia que no existe en ninguno de ellos. Por eso el panel usa la IHA para la potencia y el bombeo, y Ember, a través de Our World in Data, para la producción; nunca las dos en la misma columna.

II. Los relojes del agua

Al igual que el sistema eléctrico, el agua obedece a varios relojes. En las horas, la pregunta es si hay almacenamiento para desplazar energía de unas horas a otras. En la estación y en el año, es cuánto produce el parque en un año seco. En las décadas, es si el parque y los embalses se están renovando y qué hará el clima con la escorrentía. A estos tres relojes se suman cuatro dimensiones propias del agua: la disponibilidad, el servicio a la población, la frontera y el nexo con la energía.

Tabla 3 — Los relojes del agua y lo que el panel consigue medir. Tabla original, en portugués. Fuente: panel del autor, 214 países y territorios (véase la nota metodológica). © Aprecisa.com
Tabla 3 — Los relojes del agua y lo que el panel consigue medir. Tabla original, en portugués. Fuente: panel del autor, 214 países y territorios (véase la nota metodológica). © Aprecisa.com

La Tabla 3 cruza cada escala con la métrica de referencia y con lo que fue posible medir para 214 países y territorios. Para montar el panel reuní siete fuentes primarias: el anexo por país del World Hydropower Outlook 2026 de la IHA; la serie de producción de Our World in Data, que agrega Ember y el Energy Institute; el inventario de centrales de Global Energy Monitor; la base de presas y embalses Global Dam Watch; FAO AQUASTAT, que es la fuente de los indicadores 6.4.1 y 6.4.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); el fichero mundial del Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la OMS y UNICEF; y, para los factores del nexo, la revisión de Macknick y colegas. El resultado es una hoja de cálculo con una fila por país, 30 indicadores numéricos, el año y la fuente de cada columna, y la fórmula de cada cálculo.

La última columna muestra la misma asimetría que el panel eléctrico. Lo anual está casi completo. Lo que se decide en las horas —la energía almacenable en bombeo, en GWh— no tiene fuente mundial abierta, y el panel recurre a un indicador sustitutivo declarado: la potencia de bombeo dividida por la carga eléctrica media. Quedan también fuera el estrés por subcuenca y por mes, cuyos datos por país no se obtuvieron, y la dependencia de caudales procedentes de aguas arriba.

En lenguaje sencillo: Sabemos cuánta agua capta cada país al año y cuánta electricidad producen sus presas. Sabemos mucho menos sobre lo que ocurre en el mes seco, en la cuenca apurada y en la hora punta, que es donde ocurren las crisis.

III. Estación y año: el choque de sequía

La variabilidad hidrológica es la debilidad estructural de la cara eléctrica del agua, y los últimos años le han puesto cifras. La Tabla 2 reúne nueve acontecimientos documentados entre 2021 y 2024.

Tabla 2 — Sequías recientes y respuesta de los sistemas eléctricos. Tabla original, en portugués. Fuentes: Ember (2023); REE vía Energías Renovables; REN vía Postal do Algarve; AP; EIA; Zambian Digest; Anadolu; Catalan News (véanse las referencias D). © Aprecisa.com
Tabla 2 — Sequías recientes y respuesta de los sistemas eléctricos. Tabla original, en portugués. Fuentes: Ember (2023); REE vía Energías Renovables; REN vía Postal do Algarve; AP; EIA; Zambian Digest; Anadolu; Catalan News (véanse las referencias D). © Aprecisa.com

La Tabla 2 muestra un patrón que se repite. Cuando falta el agua, los sistemas responden siempre de una de tres maneras: con reserva térmica, como la Unión Europea, que quemó 28 TWh más de carbón en 2022; con importación, como Portugal y Brasil; o con racionamiento, como Sichuan, Zambia y Ecuador. Los sistemas que acabaron en racionamiento tienen en común una cuota hidráulica elevada y poca reserva térmica o interconexión.

Ninguna fuente publica, por país, cuánta producción hidráulica falta en un año seco. Lo calculé. El cálculo directo —el coeficiente de variación de la producción anual— tiene un defecto: un parque que crece parece variable sin que llueva menos. Nepal y Lesoto, que pusieron centrales nuevas en servicio en la última década, aparecían por esa razón entre los sistemas más «inestables» del mundo. La corrección consiste en quitar la tendencia. Para cada país, ajusté una recta a la producción hidráulica de 2015 a 2024 y dividí la producción de cada año por el valor de la recta:

Fórmula de la razón respecto a la tendencia y de su variabilidad: rt = Pt / (b̂0 + b̂1 t), CV = σ(rt), t = 2015, …, 2024.
Fórmula de la razón respecto a la tendencia y de su variabilidad: rt = Pt / (b̂0 + b̂1 t), CV = σ(rt), t = 2015, …, 2024.

La razón rt vale 1 en un año normal para el parque existente; por debajo de 1, el año fue seco. La desviación típica de las razones mide la variabilidad hidrológica, y la menor razón de la década mide el año más seco. Multiplicando la falta de ese año por la cuota hidráulica de tres años se obtiene la fracción de la electricidad del país que desaparece en el peor año de la década, y que tiene que cubrirse con térmica, importación o cortes:

Fórmula del choque de sequía (en portugués, choque): choque = qh(3) × (1 − mint rt).
Fórmula del choque de sequía (en portugués, choque): choque = qh(3) × (1 − mint rt).

No es un índice: es una magnitud física derivada, en porcentaje de la producción eléctrica, con las dos partes visibles.

Figura 1 — El choque de sequía: cuánta electricidad desaparece en el peor año de la década. Gráfico original, con rótulos en portugués: cuota hidráulica en la producción eléctrica (media de 3 años) en el eje horizontal; producción hidráulica del año más seco respecto a la tendencia en el eje vertical; 2015–2024, 137 países; curvas discontinuas de igual choque del 5, 10 y 20 %. Fuentes: OWID/Ember (producción hidráulica y total, 2015–2024); cálculo del autor (razón respecto a la tendencia lineal). © Aprecisa.com
Figura 1 — El choque de sequía: cuánta electricidad desaparece en el peor año de la década. Gráfico original, con rótulos en portugués: cuota hidráulica en la producción eléctrica (media de 3 años) en el eje horizontal; producción hidráulica del año más seco respecto a la tendencia en el eje vertical; 2015–2024, 137 países; curvas discontinuas de igual choque del 5, 10 y 20 %. Fuentes: OWID/Ember (producción hidráulica y total, 2015–2024); cálculo del autor (razón respecto a la tendencia lineal). © Aprecisa.com

La Figura 1 muestra 137 países, con la cuota hidráulica en el eje horizontal y la producción del año más seco, respecto a la tendencia, en el eje vertical. Las curvas discontinuas son las líneas de igual choque: el 5, el 10 y el 20 % de la producción eléctrica. La mediana mundial de la variabilidad es 0,115, y la del choque, el 4,6 %. Albania, con un 97 % de hidráulica y un año seco a 0,71, pierde el 28 % de la electricidad en el peor año de la década; Bután, Lesoto y Nepal, casi solo hidráulicos, pierden en torno al 20 %. Noruega, con un 89 % de hidráulica, se queda en el 8 %, porque su peor año estuvo a 0,91 de la tendencia. La figura muestra además una regularidad: los países con más hidráulica tienden a tener una producción menos variable (correlación de Spearman de −0,34, en 137 países). La explicación probable, que no he comprobado, es que los grandes sistemas hidráulicos tienen varias cuencas y mucho almacenamiento, y una sequía rara vez las alcanza a todas a la vez. Portugal, en naranja, combina una cuota moderada (24 %) con el año seco más profundo entre los sistemas europeos con hidráulica relevante (0,57) y se queda en el 10,3 %.

En el mundo, 45 países producen más de la mitad de su electricidad a partir del agua, y 9 producen más del 90 %. Para ellos, la lluvia es una variable de seguridad de suministro, y la respuesta a la sequía se decide en la frontera eléctrica y en el parque térmico, dos variables que están en la ficha eléctrica y no en la hídrica. Las dos fichas tienen que leerse juntas.

En lenguaje sencillo: El choque de sequía responde a la pregunta: si este año llueve como en el peor año de la última década, ¿qué parte de la electricidad del país tiene que venir de otro sitio? En Albania, más de una cuarta parte. En Portugal, una décima parte. En Noruega, menos de una décima parte, aunque casi todo sea hidráulico.

IV. Horas: de central a batería

En la escala de las horas, la hidráulica tiene otra función: la de batería. Una central reversible bombea agua al embalse superior cuando sobra electricidad y la turbina cuando falta. La métrica física correcta es la energía almacenable, en GWh, y la duración a potencia máxima; pero esa magnitud no se publica de forma comparable para casi ningún país. Por eso el panel usa la potencia de bombeo dividida por la carga eléctrica media: la demanda anual dividida por 8.760 horas. Es potencia, no energía, y la etiqueta lo dice.

Figura 2 — Bombeo hidroeléctrico respecto al tamaño del sistema eléctrico. Gráfico original, con rótulos en portugués: los veinte primeros; potencia de bombeo (IHA, finales de 2025) ÷ carga eléctrica media (demanda anual ÷ 8.760 h). Luxemburgo y Lituania (en gris): centrales que sirven sobre todo a los sistemas vecinos. Fuentes: IHA, 2026 World Hydropower Outlook (anexo); OWID/Ember (demanda, 2024); cálculo del autor. © Aprecisa.com
Figura 2 — Bombeo hidroeléctrico respecto al tamaño del sistema eléctrico. Gráfico original, con rótulos en portugués: los veinte primeros; potencia de bombeo (IHA, finales de 2025) ÷ carga eléctrica media (demanda anual ÷ 8.760 h). Luxemburgo y Lituania (en gris): centrales que sirven sobre todo a los sistemas vecinos. Fuentes: IHA, 2026 World Hydropower Outlook (anexo); OWID/Ember (demanda, 2024); cálculo del autor. © Aprecisa.com

La Figura 2 ordena los veinte sistemas con mayor razón entre la potencia de bombeo y la carga media, de entre los 44 que tienen bombeo. Luxemburgo y Lituania, en gris, están en cabeza por razones que no son suyas: las centrales de Vianden y de Kruonis sirven sobre todo a los sistemas vecinos. Excluidos esos dos casos, Portugal, en naranja, tiene la mayor razón del mundo: el 56,2 % de la carga media, por delante de Suiza (55,9 %) y Austria (48,8 %). Los tres son sistemas pequeños, montañosos y fuertemente interconectados. China, con la mayor potencia de bombeo absoluta, se queda en el 6 %, porque el denominador es el mayor sistema eléctrico del mundo.

Esto significa que en Portugal la hidráulica ya no es sobre todo una fuente de energía: el 44 % de la potencia hidráulica nacional es reversible, frente al 13,7 % en el mundo. El complejo del Tâmega añadió 1.158 MW y 40 GWh de almacenamiento, unas 35 horas a plena potencia. Es la escala de las horas, y la hidráulica portuguesa vive cada vez más en ella.

V. Décadas y disponibilidad: las presas guardan agua, no la crean

Global Dam Watch inventaría 35.295 embalses con 7.405 km³. Dividiendo el volumen de los embalses de cada país por su población se obtiene el almacenamiento por habitante: de menos de un metro cúbico en los Emiratos Árabes Unidos a más de 35.000 en Surinam, con una mediana mundial de 361. Portugal guarda 1.380 m³ por habitante, en 145 presas, la mayoría construidas para la producción eléctrica.

La tentación es leer el almacenamiento como seguridad hídrica. La Figura 3 muestra por qué no debe hacerse.

Figura 3 — Las presas guardan agua, no la crean. Gráfico original, con rótulos en portugués: almacenamiento de los embalses por habitante (m³) frente al estrés hídrico (ODS 6.4.2: captación ÷ recurso disponible), 152 países, escalas logarítmicas; líneas de referencia en el 25 % (inicio del estrés) y el 100 % (estrés crítico). Fuentes: Global Dam Watch v1; FAO AQUASTAT (ODS 6.4.2, 2023); OWID (población); cálculo del autor. © Aprecisa.com
Figura 3 — Las presas guardan agua, no la crean. Gráfico original, con rótulos en portugués: almacenamiento de los embalses por habitante (m³) frente al estrés hídrico (ODS 6.4.2: captación ÷ recurso disponible), 152 países, escalas logarítmicas; líneas de referencia en el 25 % (inicio del estrés) y el 100 % (estrés crítico). Fuentes: Global Dam Watch v1; FAO AQUASTAT (ODS 6.4.2, 2023); OWID (población); cálculo del autor. © Aprecisa.com

La Figura 3 cruza el almacenamiento por habitante con el estrés hídrico del ODS 6.4.2 —la razón entre el agua dulce captada y los recursos renovables, una vez deducidos los caudales ecológicos—, para 152 países, ambos en escala logarítmica. No hay relación: la correlación de Spearman es de −0,12, estadísticamente nula. Egipto, con la presa de Asuán, guarda 1.410 m³ por habitante y capta el 113 % de los recursos renovables; Noruega guarda más de 6.000 m³ y capta el 2 %. Las presas desplazan el agua en el tiempo —de la estación húmeda a la seca, del año húmedo al seco—, pero no aumentan lo que llega a la cuenca. Donde se capta más de lo que trae el río, ningún embalse lo resuelve.

En el mundo, según la FAO, el estrés hídrico medio es del 17,6 %, pero en el Norte de África y Asia Occidental llega al 77,7 %. En el panel, 16 países están en estrés crítico, por encima del 100 %, con 411 millones de habitantes; 23 están por encima del 75 %; y unos 2.500 millones de personas viven en países cuya media nacional supera el 50 %. La agricultura es responsable del 72 % de las captaciones mundiales. Y todas estas cifras son medias nacionales y anuales: el estrés que interrumpe el abastecimiento es el de una subcuenca en un mes de verano, y ese no se ve en la media.

En lenguaje sencillo: Una presa es una hucha, no un sueldo. Permite gastar en verano lo que se ahorró en invierno, pero no aumenta lo que entra. Un país que gasta más agua de la que le da la lluvia no se salva con más huchas.

VI. Servicio: lo que llega al grifo

La cara del servicio es la mejor medida del mundo, gracias al JMP. En 2024, el 74 % de la población mundial tenía agua gestionada de forma segura —en el domicilio, disponible cuando se necesita y sin contaminación— y el 58 % tenía saneamiento gestionado de forma segura. Aun así, 2.100 millones de personas no tienen lo primero y 3.400 millones no tienen lo segundo. En el panel, 42 de los 146 países con dato quedan por debajo del 50 % de agua gestionada de forma segura.

Portugal tiene un 95,2 % de agua gestionada de forma segura y un 93,9 % de saneamiento gestionado de forma segura, según el JMP. El regulador nacional, la ERSAR, publica un 99 % de «agua segura». Los dos valores no se contradicen: miden cosas distintas. La ERSAR mide la calidad del agua suministrada por los sistemas públicos; el JMP mide la población, incluida la que no está conectada a la red pública. Es la norma más antigua de la misma regla: un número no se compara con otro sin saber qué cuenta cada uno.

VII. El nexo: captación no es consumo

El agua entra en la electricidad y la electricidad entra en el agua. La Tabla 4 muestra los dos sentidos con los valores de referencia.

Tabla 4 — El nexo agua-energía en los dos sentidos. Tabla original, en portugués. Agua para la electricidad (captación y consumo, m³/MWh) y electricidad para el agua (intensidad). Fuentes: Macknick et al. (2012), medianas norteamericanas convertidas de gal/MWh por el autor; Mekonnen y Hoekstra (2012); Scherer y Pfister (2015); US DOE (2017); IEA (2016). © Aprecisa.com
Tabla 4 — El nexo agua-energía en los dos sentidos. Tabla original, en portugués. Agua para la electricidad (captación y consumo, m³/MWh) y electricidad para el agua (intensidad). Fuentes: Macknick et al. (2012), medianas norteamericanas convertidas de gal/MWh por el autor; Mekonnen y Hoekstra (2012); Scherer y Pfister (2015); US DOE (2017); IEA (2016). © Aprecisa.com

La Tabla 4 tiene dos lecciones de método. La primera está en las dos columnas de la parte superior: captar no es consumir. Una central nuclear en circuito abierto capta unos 168 m³ por MWh y devuelve casi todo al río, más caliente; con torre húmeda, capta 4 m³, pero evapora 2,5. Cambiar la refrigeración cambia captación por consumo. Sumar las dos magnitudes, o comparar la captación de un país con el consumo de otro, es el error más frecuente en las comparaciones del nexo. La fotovoltaica y la eólica están tres o cuatro órdenes de magnitud por debajo de cualquier térmica.

La segunda lección está en las dos filas de la hidráulica. Imputando toda la evaporación del embalse a la electricidad, la hidráulica «consume» unos 245 m³ por MWh, cien veces más que una térmica con torre. Deduciendo la evaporación que ya existía antes de la presa y repartiendo el resto entre los usos del embalse —riego, abastecimiento, regulación—, el valor se acerca a cero. El método decide el resultado en tres órdenes de magnitud. Una tabla que no declare el método mide la convención, no el sistema.

En sentido inverso, la desalación por ósmosis inversa gasta unos 3,3 kWh por metro cúbico, y el sector del agua, en conjunto, alrededor del 4 % de la electricidad mundial. El orden de magnitud es instructivo para Portugal. La desaladora del Algarve, adjudicada en 2024 para unos 16 hm³ al año, necesitará unos 53 GWh al año: el 0,1 % del consumo eléctrico nacional, pero una carga relevante para la red regional. Y los cerca de 190 hm³ de agua no facturada que la ERSAR registra cada año equivalen a doce veces la capacidad de la desaladora. El metro cúbico más barato es el que no se pierde.

En lenguaje sencillo: Una central que toma agua del río y la devuelve templada no es lo mismo que una central que la evapora. La primera «usa» mucha agua y «gasta» poca; la segunda usa poca y gasta casi toda. Quien compara las dos con el mismo número está comparando peras con manzanas.

VIII. Doce sistemas, la misma regla

Tabla 5 — Doce sistemas, la misma regla. Tabla original, en portugués. Fuentes: OWID/Ember (2015–2024); IHA (2026); Global Energy Monitor (sept. 2026); Global Dam Watch v1; FAO AQUASTAT (2023 o último año); OMS/UNICEF JMP (2024); cálculo del autor. «—» = sin dato. © Aprecisa.com
Tabla 5 — Doce sistemas, la misma regla. Tabla original, en portugués. Fuentes: OWID/Ember (2015–2024); IHA (2026); Global Energy Monitor (sept. 2026); Global Dam Watch v1; FAO AQUASTAT (2023 o último año); OMS/UNICEF JMP (2024); cálculo del autor. «—» = sin dato. © Aprecisa.com

La Tabla 5 pone lado a lado doce sistemas, elegidos por la diversidad de tamaño, de clima y de mix. Se lee por columnas, no por filas: ninguna fila tiene nota final. Noruega es casi toda hidráulica, tiene el mayor almacenamiento por habitante de la muestra y la menor variabilidad, y no tiene estrés hídrico. Ecuador tiene un 72 % de hidráulica, poca reserva térmica y embalses pequeños para su sistema, y fue uno de los que acabó en racionamiento en 2024. Egipto tiene un estrés del 113 % y casi no depende de la hidráulica para la electricidad. La India tiene el 90 % de las captaciones en la agricultura y un 80 % de electricidad térmica, expuesta al agua de refrigeración. Suiza y Portugal tienen la misma razón entre bombeo y carga media, con cuotas hidráulicas muy diferentes. Francia combina el parque hidráulico más antiguo de la muestra europea con la cuota térmica más alta del grupo, casi toda nuclear y refrigerada por los ríos.

IX. Portugal con la misma regla

Tabla 6 — Portugal con la misma regla. Tabla original, en portugués. Fuente: panel del autor. Posiciones contadas del valor más alto (1.º) al más bajo; una posición alta no es «mejor». Europa: 41 países y territorios del panel. © Aprecisa.com
Tabla 6 — Portugal con la misma regla. Tabla original, en portugués. Fuente: panel del autor. Posiciones contadas del valor más alto (1.º) al más bajo; una posición alta no es «mejor». Europa: 41 países y territorios del panel. © Aprecisa.com

La Tabla 6 sitúa a Portugal en la distribución mundial y europea, con las posiciones contadas del valor más alto al más bajo. Destacan tres filas.

La primera es la variabilidad. Entre los 82 países en los que la hidráulica pesa al menos el 20 % de la producción eléctrica, Portugal tiene la hidrología más variable del mundo, y es el primero de Europa entre los 35 con dato. Los cinco países que lo preceden en la lista mundial completa tienen parques hidráulicos pequeños, que no pasan del 13 % de la producción. La segunda es el bombeo: la tercera mayor razón entre potencia de bombeo y carga media del mundo, y la mayor entre los sistemas cuyo bombeo sirve al propio país. La tercera es la edad: con 31,5 años ponderados por la potencia, Portugal tiene el parque hidráulico más joven de Europa, efecto del programa de presas de las dos últimas décadas y de la repotenciación con bombeo.

Del lado del agua, el cuadro es el de un país sin estrés en la media nacional —12,3 % en el ODS 6.4.2, en 2023— con estrés real en las cuencas del sur y una dependencia aguas arriba que la media no muestra. Según la Agencia Portuguesa del Medio Ambiente (APA), alrededor del 70 % del agua que consume Portugal llega de España por los ríos internacionales. El Convenio de Albufeira y la cumbre luso-española de octubre de 2024, que acordó el primer régimen de caudales mensuales en el Guadiana y principios de caudal diario en el Tajo, son, en esta lectura, infraestructura hídrica, tan importante como las presas.

La lectura conjunta es la de un sistema que usa la hidráulica cada vez más como batería y cada vez menos como fuente de energía, con la hidrología más variable de Europa y una frontera que es a la vez eléctrica e hídrica. En 2022, las dos fronteras fueron llamadas a actuar en el mismo semestre.

Figura 4 — Portugal, España y Noruega: producción hidráulica respecto a la tendencia. Gráfico original, con rótulos en portugués («El reloj de la estación: la hidrología portuguesa es la más variable de Europa»): producción hidráulica anual ÷ tendencia lineal 2015–2024 (1,0 = año normal para el parque existente). Fuentes: OWID/Ember (producción hidráulica anual); cálculo del autor. © Aprecisa.com
Figura 4 — Portugal, España y Noruega: producción hidráulica respecto a la tendencia. Gráfico original, con rótulos en portugués («El reloj de la estación: la hidrología portuguesa es la más variable de Europa»): producción hidráulica anual ÷ tendencia lineal 2015–2024 (1,0 = año normal para el parque existente). Fuentes: OWID/Ember (producción hidráulica anual); cálculo del autor. © Aprecisa.com

La Figura 4 muestra la razón entre la producción hidráulica de cada año y la tendencia de 2015 a 2024, para Portugal, España y Noruega. La línea de Noruega apenas se aparta de 1. La de España oscila entre 0,64 y 1,28. La de Portugal va de 1,55 en 2016 a 0,57 en 2017, vuelve a 0,57 en 2022 y sube a 1,26 en 2024: en diez años, dos años secos al 57 % de lo normal y un año húmedo al 155 %. En la cuota hidráulica anual, esto supuso pasar del 27 % de la producción en 2016 al 10 % en 2017. Ningún otro sistema europeo con hidráulica relevante oscila tanto.

X. Las normas de la misma regla para el agua

Las normas del panel eléctrico siguen siendo válidas: una fuente por columna, año declarado, denominador explícito, ningún valor imputado.

El agua añade las suyas, porque las incoherencias que encontré en las fuentes son propias de ella: el año hidrológico, la evaporación, el perímetro del bombeo, la captación y el consumo. La Tabla 7 reúne las diez que seguí.

Tabla 7 — Diez normas de la misma regla para el agua. Tabla original, en portugués. Fuente: síntesis del autor, a partir de las incoherencias encontradas en las fuentes (véase el estudio anexo, Tablas 2 y 15). © Aprecisa.com
Tabla 7 — Diez normas de la misma regla para el agua. Tabla original, en portugués. Fuente: síntesis del autor, a partir de las incoherencias encontradas en las fuentes (véase el estudio anexo, Tablas 2 y 15). © Aprecisa.com

La Tabla 7 enuncia cada norma junto al error que evita. Dos merecen destacarse. La tercera, la de calcular la variabilidad respecto a la tendencia, cambió la clasificación de varios países: sin ella, el crecimiento del parque pasaba por inestabilidad hidrológica. Y la décima repite la conclusión del panel eléctrico: el panel no tiene nota agregada. Una suma ponderada de choque de sequía, agua segura y estrés hídrico tendría la apariencia del rigor y la sustancia de una opinión.

Conclusión

Vuelvo al centro de despacho de junio de 2022, porque la pregunta que allí se hacía tiene ahora respuesta. ¿Cuánta electricidad de Portugal depende de que llueva? Alrededor de una cuarta parte, en media de tres años. ¿Cuánta falta en el peor año de la década? Alrededor del 10 % de la producción, en un sistema cuya hidrología es la más variable de Europa. ¿Qué cubre la falta? El bombeo desplaza energía entre horas, pero no crea agua; la falta de un año seco se cubre con gas y con importación —con la frontera eléctrica—, en una estación en la que la frontera hídrica también aprieta.

El mundo muestra lo mismo a lo grande. La hidroelectricidad produce más que nunca y pesa menos que nunca; su valor se desplaza de la energía al almacenamiento. Las presas guardan el agua, pero no la crean. Y la misma agua que mueve las turbinas refrigera las centrales térmicas, abastece las ciudades y riega los campos, y, en un año seco, todos la piden a la vez.

Los datos abiertos bastan para medir el año y el servicio. No bastan para medir la hora, la subcuenca y el mes, y es ahí donde ocurren las crisis. El panel que acompaña a este artículo mide lo que se puede, con la misma regla, y dice con claridad lo que falta.

La próxima vez que un país anuncie su cuota renovable, la pregunta del ingeniero debe llegar antes que los aplausos: ¿en qué año hidrológico?

Menos medias. Más años secos.

En lenguaje sencillo: Un sistema eléctrico con mucha agua es como una casa con un pozo: estupendo en los años de lluvia, puesto a prueba en los de sequía. La pregunta correcta no es cuánta agua da el pozo en promedio, sino cuánta da en el peor verano, y qué se hace ese verano.

Gaspar do Amaral

Texto, tablas, figuras y panel de datos del autor, con ayuda de IA en la investigación y la verificación. © Aprecisa.com

Referencias anotadas

A. Del autor

B. Hidroelectricidad

C. Recursos hídricos y servicio

D. Sequías

E. Nexo agua-energía

F. Bases de datos utilizadas en el panel

G. Literatura climática

Nota metodológica

Todos los números del panel fueron calculados por el autor a partir de fuentes primarias consultadas el 11 de octubre de 2026. La hoja de cálculo que acompaña al artículo contiene, para cada columna, la fuente, el año, la definición, la fórmula y el nivel de cobertura.

1. Universo. 214 países y territorios con demanda y producción eléctrica en el conjunto de datos de energía de Our World in Data (versión congelada en GitHub, datos de Ember y del Energy Institute). Correspondencia entre fuentes por el código ISO 3166-1 alfa-3.

2. Potencia, bombeo y producción de 2025. Anexo por país del World Hydropower Outlook 2026 de la IHA (tabla «Installed capacity and generation 2025»), extraído del PDF. Valores «<1» registrados como 0,5 TWh. Zambia y Zimbabue se dejaron vacíos, porque la alineación de las columnas en la fuente es incoherente (0 MW con 12 TWh y 3.176 MW con 0 TWh).

3. Bombeo ÷ carga media. Potencia de bombeo (GW) ÷ carga eléctrica media, que es la demanda anual (TWh) ÷ 8,76. Es potencia, no energía almacenable.

4. Factor de capacidad convencional. Producción de 2025 ÷ ((potencia total − bombeo) × 8.760 h). Es una aproximación: la fuente no separa la producción a partir de agua bombeada.

5. Cuota hidráulica de tres años. Suma de la producción hidráulica en los tres años hasta el de referencia (2024, o el último disponible), dividida por la suma de la producción eléctrica total en esos años. No es la media de los tres porcentajes.

6. Variabilidad respecto a la tendencia. Para cada país con al menos ocho años de producción positiva entre 2015 y 2024 y media superior a 0,1 TWh, se ajustó por mínimos cuadrados una recta a la producción anual; los años con producción nula se excluyeron como fallos de registro. La razón rt es la producción del año dividida por el valor de la recta. La variabilidad es la desviación típica muestral de rt; el año más seco es el mínimo de rt. 137 países cumplen los criterios.

7. Choque de sequía. Cuota hidráulica de tres años × (1 − año más seco ÷ tendencia). Fracción de la producción eléctrica que falta en el peor año de la década, suponiendo que la demanda se mantiene. Magnitud física derivada, no índice.

8. Edad del parque hidráulico. 2026 menos el año de entrada en servicio, ponderado por la potencia, de las centrales hidroeléctricas en operación en el Global Integrated Power Tracker de Global Energy Monitor (septiembre de 2026). En las centrales binacionales se usó la parte atribuida a cada país.

9. Almacenamiento. Suma de la capacidad de los embalses (CAP_MCM) de Global Dam Watch v1.0, por país, dividida por la población de Our World in Data. El uso principal de cada presa es el declarado en la base.

10. Estrés hídrico y captaciones. ODS 6.4.2 de FAO AQUASTAT, último año disponible (2023 para la mayoría). Clases de la FAO: sin estrés por debajo del 25 %; bajo, medio y elevado hasta el 50, el 75 y el 100 %; crítico por encima del 100 %. Cuota agrícola = contribución del sector agrícola al estrés ÷ estrés total, lo que equivale a la fracción agrícola de las captaciones.

11. Servicio. JMP 2025, año 2024: agua y saneamiento gestionados de forma segura (ODS 6.1.1 y 6.2.1) y al menos básicos, total nacional. Valores «>99» registrados como 99,5 y presentados como «> 99 %».

12. Nexo. Factores de Macknick et al. (2012), medianas norteamericanas, convertidos de gal/MWh a m³/MWh con 1 gal = 0,003785 m³. Electricidad de la desaladora del Algarve: 16 hm³/año × 3,3 kWh/m³ ≈ 53 GWh/año, que se compara con el consumo de 2025 de REN (53.044 GWh). Agua no facturada: ≈ 190 hm³ ÷ 16 hm³ ≈ 12.

13. Correlaciones y recuentos. Coeficiente de rangos de Spearman: −0,34 entre la cuota hidráulica y la variabilidad (137 países, p < 0,001); −0,12 entre el almacenamiento por habitante y el estrés (152 países, p = 0,16). La población en países con estrés superior al 50 % suma las poblaciones nacionales y no equivale a la población que vive en cuencas con ese estrés.

14. Posiciones. Contadas del valor más alto (1.º) al más bajo, entre los países con dato. «Europa» designa los 41 países y territorios europeos del panel. Ninguna posición es una nota.

15. Límites. El panel no mide la energía almacenable en bombeo, el estrés por subcuenca y por mes, la dependencia exterior de caudales, el agua no facturada ni el agua captada y consumida por el parque eléctrico de cada país, por falta de fuente mundial abierta o por no haberse obtenido los datos por país. Las medias nacionales y anuales subestiman el estrés de las cuencas y las estaciones críticas.

Sobre esta traducción. Traducción del artículo que el autor publicó en LinkedIn el 11 de octubre de 2026; la versión íntegra en portugués está en este sitio. Las tablas, las fórmulas y los gráficos se reproducen como en el original, con sus textos en portugués y con leyendas traducidas. Los títulos de las fuentes se mantienen en su lengua original; solo se traducen las anotaciones.

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Gaspar do Amaral · Original en portugués del 11 de octubre de 2026, publicado en este sitio; traducción emitida el 27 de octubre de 2026 · Figuras y tablas © Aprecisa.com · Con ayuda de IA